jueves, 12 de febrero de 2009

Sofia pensaba en lo que Segi y ella habían estado hablando la sesión pasada.
Con una humeante taza de té de sakura en la mano, el recuerdo de la hora semanal que pasaba hablando de ella llegaba más claramente al consciente de Sofia.
Las vicisitudes de la vida nos llevan a una espiral que muchas veces es díficil salir de ella. Como si nos pusieramos a desenredar los muelles de un colchón, claro que siempre es muchisimo más fácil llegar al fin cuando el colchón, al igual que la vida de uno, no está oxidado.
Pero... ¿Qué es lo que hace que la vida se oxide y no podamos llegar al final de la madeja de muelles?
Sofía miraba atrás, en su vida, y no era capaz de encontrar el momento en el que los muelles se oxidaron, muchos eran los nudos de aquella trama vital que conformaba el colchon donde todas las noches dormía pero... ¿Por qué no era capaz desenredarlo por sí misma?
jueves, 4 de diciembre de 2008
Un paseo por un sendero de sakuras
Haruto aun hoy recuerda aquel día en el que descubrió la belleza de las palabras.
Era Abril y paseaba con su maestro por un sendero de cerezos florecidos.
- Maestro, ¿Me enseñará a luchar tan bien como Miyamoto Musashi?
- Para eso primero tienes que leer mucho.
-¿Leer? ¡Lo que tendré es que aprender a luchar! ¿Cómo voy a poder llegar a ser un héroe como Miyamoto Musashi sin aprender a luchar?
- Para llegar a ser un gran héroe hay que tener una gran mente y eso solamente se consigue leyendo.
-¿Y qué leo maestro?
- Los haikus siempre son buenos para formar las mejores mentes.
-¿Haikus? ¿Que son?
- Los haikus son pequeños poemas que nuestros poetas empezaron a crear en el siglo XVII. Los haikus están llenos de contenido en pocas palabras por eso son buenos para fortalecer la mente de los grandes hombres.
-Si es así, empezaré a leer haikus ahora mismo, maestro.
Pensamientos Furtivos
Llevo años teniendo esa misma sensación. Es como si una mariposa invisible aleteara las alas por encima mía, unos segundos, y desapareciera en el mismo instante en el que soy consciente de su existencia.
Pero la mariposa nunca se va sin más, tras ella siempre queda un halo de pensamientos que fluyen espontáneos de mi mente y que quieren salir disparatados en forma de letras. Pero yo nunca les dejo, siempre quedan silenciados en mi mente por las superfluidades que cada uno guarda en su psique.
Pero... ¿Qué pasaría si capturara todos esos pensamientos furtivos de mi mente y los plasmara en palabras?
